La labor del voluntario repercute positívamente en el medio fluvial, tanto por la utilidad de los datos obtenidos durante la inspección como, en el futuro, con las intervenciones en el río a través de la adopción. |
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La actividad de los voluntarios permite: Determinar el estado de salud de los ríos de Cantabria. Un aspecto fundamental de la labor del voluntario es determinar mediante bioindicadores (invertebrados) la calidad del río. Con los datos recogidos por los voluntarios se efecturará una publicación anual con la que se dará a conocer a la sociedad cómo se encuentran nuestros ríos. Contribuir al estudio de los ecosistemas acuáticos. Los datos obtenidos por los voluntarios en sus respectivos tramos contribuirán modestamente a completar estudios de instituciones y entidades implicados en las determinaciones de los ríos de Cantabria. Crear una red de observadores fluviales, que detecten las características y problemática de sus respectivos tramos de muestreo. Colaborar en la mejora de espacios fluviales. Tanto por los datos recabados durante la inspección, como durante la adopción al desarrollar actuaciones que beneficien al río Disponer de datos a largo plazo, que nos sirvan de indicadores de valoración del estado de salud de los ríos. Tanto los aspectos naturales (biodiversidad) como los físico-químicos, como los humanos (colectores, vertidos…) pueden servir a largo plazo de herramientas para la detección de agresiones, o para la evaluación de actuaciones futuras diseñadas para mejorar el ecosistema acuático. Vincularse afectivamente con su río y participar de la gestión de los ecosistemas fluviales. Los procesos de participación ciudadana en la gestión pública no sólo es una tendencia en alza en nuestra sociedad, sino que expresa un derecho individual y colectivo. Así una población formada, dotada de herramientas y de valores puede y debe ejercer una labor social importante para crear o demandar medidas que solucionen problemas asociados a su entorno en general, y en este caso a su medio fluvial.
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